ARGUMENTO DEL SEMINARIO: LA DISCIPLINA DEL NOMBRE

Seminario de la école lacanienne de psychanalyse
la disciplina del nombre
En aquellos tiempos en los cuales Freud sostenía una intensa correspondencia con Jung, el primero y a propósito de cierto comentario del segundo, coincidió en afirmar que la transferencia era el pivote de todo el análisis. >CITA< Considerando que esa apreciación tan conclusiva conserva hoy su total vigencia, fue en la lectura que Lacan hiciera de Freud que se desprendió otro término, el cual fue situado en un punto de incidencia fundamental; aquel de la nominación. Hay toda una investigación llevada adelante por él, acerca de la peculiaridad de la operación que con el nombre de nominación se despliega enteramente en el campo freudiano. O sea, que no hay manera de considerar el acto analítico si no tenemos en cuenta esos dos términos; el de transferencia y el de nominación.
Ahora bien, ¿de qué manera estarán posicionados estos dos términos? ¿Que formulación sería la correcta cuando son puestos uno al lado del otro? Convengamos que entre transferencia y nominación no hay una relación de complementariedad ni de adición sino más bien una simple heterogeneidad. Lacan dio otra manera de contar y tratar a la transferencia en la medida que incluyó a través de su seminario "La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas” la particularidad de un objeto, el cual extraído del Banquete platónico, marcaba la disparidad subjetiva que se planteaba entre el erastés y el eromenós, el amante y el amado: el agalmata. El llamado objeto a. Con esto, queremos dar a entender que Lacan se incluyó en una serie que comienza con Freud, pero de una manera tal, que éste no se habría sumado a Freud. Ya que si reconociéramos una suma de transferencia y nominación, estaríamos diciendo algo que se podría traducir de esta manera: hay freudolacanismo.
Desde otro ángulo, la cuestión se plantea de esta manera. Es un hecho que en Freud encontramos explícitamente una teoría de la transferencia, al mismo tiempo que no hay un desarrollo de algo que se podría considerar una "teoría de la nominación". Esto no quiere decir que no se lea, en Freud, un cierto tratamiento de la cuestión del nombre, y sobre todo con relación al nombre propio. En Lacan, por otro lado, habría explícitamente una doctrina de la transferencia, la cual no es homogénea a la de Freud, y no por ello deja de ser freudiana. Lo particular de esto sería que en Lacan sí podemos leer en toda su extensión, la insistencia por tratar la cuestión del nombre. Entre una teoría del aparato psíquico (Freud) y una disciplina del nombre (Lacan) descubriremos allí un verdadero hiato.
Es de una disciplina del nombre sobre lo cual Lacan se ocupó durante treinta años, aproximando la interrogante que comanda este estudio: ¿cómo establecer una posición frente al hecho del nombre, el nombre propio en el curso de un análisis? La fórmula canónica de "el inconsciente está estructurado como un lenguaje", ¿no requiere un tratamiento delicado de la proposición lacaniana del estatuto del nombre? ¿De qué manera poder decir algo respecto de cuestiones tan cruciales como aquellas del fin del análisis y del destino del nombre de analista que ahí habría habido, si no se pasa por la exhaustiva investigación del estatuto del nombre para Lacan?
Elegir la palabra "disciplina" para ordenar esta investigación requiere ser explicitada. El término de disciplina se abre a varios sentidos: por un lado en tanto orden, es el conjunto de obligaciones que regulan la vida de ciertos cuerpos. Asimismo, apela a la sumisión a una regla, en tanto aceptación de ciertas constricciones. Del latín disciplina tomó todo su vuelo cuando se extendió en la órbita militar. Asimismo aparece como doctrina de una persona y especialmente en lo relativo a la moral. Dentro del lenguaje eclesiástico, sería el conjunto de leyes y preceptos para regular la vida pública y privada, alrededor de los mandamientos o la disciplina dogmática de la Iglesia. Asimismo, según San Ignacio, sería un instrumento de penitencia corporales el sentido de fustigar la piel para debilitar las pasiones y conformarse con un Jesucristo doloroso, mas no enfermo; es sobre la carne que se aplica la penitencia mas no sobre los huesos.
Desde otro sesgo, la disciplina viene a ser casi un sinónimo (light) de la palabra materia, la cual es objeto de estudio, y cuyo equivalente sería el de ciencia. Disciplina, está muy cerca de discípulo, ya que éste sería aquella persona que sigue la doctrina de un maestro o se coloca bajo el patronazgo de alguien.
Toda discusión acerca de la nominación se realizó y no puede no realizarse si no se "tropiece" con la función del nombre propio. Hacer hincapié en este tipo de nombre, es alcanzar de lleno el estatuto que para el psicoanálisis como para el psicoanalista éste tiene. Desde Descartes en adelante el nombre propio ha quedado consagrado como un depósito de saberes. Un apellido consiste en parte por consagrarse a funcionar como bolsa de saberes, y cuyo efecto casi radiactivo sería el de continuar emitiendo silenciosamente dichos saberes. Pero no todo se desenvuelve tan calladamente. ¿Que se querrá decir cuando se cita a Freud, a Lacan? ¿De que manera estos nombres siguen hablando y aún mas, se les adjudica un cúmulo de saberes que quedan mudamente cobijados por la suposición que acompaña en muchos casos, dicho nombre? ¿De qué manera plantear las diferencias entre el nombre en tanto geográfico, científico, o del padre, del analista, y otras posibles adjudicaciones?
Hacer un tratamiento del nombre de Lacan equivale a situar, localizar y considerar al Real, Simbólico e Imaginario, -tres nombres que le dan su peso al campo-, como un traumatismo sin anterioridad que operó en el psicoanálisis, a partir de la conferencia que con ese nombre dictó Lacan el 8 de julio de 1953.O sea, y dicho de otro modo, un intento de forzar al psicoanálisis cuando éste se deslizaría "irremediablemente" a ser un autismo a dos con Freud... y con Lacan.
Entonces ¿qué quiere decir cuando hablamos de una disciplina del nombre? Por lo pronto, y sin adelantar demasiado al lector acerca del desarrollo que se propone, la disciplina del nombre vendría a ser una forma de llamar al psicoanálisis; en cuanto disciplina y en tanto la nominación crea disciplina... o dicho de otro modo, en tanto no habría nombre en el lugar del Autre.
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